Hola, soy Esther

De pequeña pasaba horas mirando álbumes de mi abuela… cerraba los ojos y me imaginaba allí, con ellos, como viviendo esos momentos y me fascinaba, era como conocerlos.

Siendo adolescente y trasteando con la cámara de mi padre, le pedía a mi madre que me hiciera de modelo, me fascinaba imitar a los fotógrafos de los reportajes de moda…

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Al principio de mi carrera, como pasante de notario, sentí que estaba construyendo una vida que no era para mí.

La fotografía y el vídeo siempre habían formado parte de mi vida, por eso me armé de valor, dejé mi trabajo y estudié para hacerme cineasta…

Pasé 4 años aprendiendo con un gran director en una productora de cine. Y una primavera, una compañera fotógrafa me llamó: “Esther, estoy enferma y mañana tengo una boda, necesito que me sustituyas”…
Para ser sincera primero entré en pánico, pero de ninguna manera iba a dejar a la pareja sin su recuerdo de boda…

Así que decidí volver a ser valiente y puedo jurar que aquel día, aún temblando, fue el mejor día de mi vida.

Dejé la productora y decidí hacer bodas.

Mi fascinación por aquellos fotógrafos de moda y mis años en el cine me han llevado a especializarme en parejas que buscan un recuerdo de boda con el equilibrio perfecto entre la fotografía documental, la estética editorial y el lenguaje cinematográfico.

Lo que nunca imaginé es que mi pareja acabaría convirtiéndose en la otra mitad de Esther con Hache.

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Hola, soy Sergi

De adolescente pasaba horas escuchando la radio… a los 16 ya con mi primera minicadena y una mesa de mezclas me aficioné a ser DJ.

Empecé mi carrera en el sector de las telecomunicaciones y en mis ratos libres seguía con mi afición al mundo de la música.

Conocí a Esther en 2001 y, después de un par de años de amistad, seguimos caminos distintos, hasta que una década más tarde volvimos a encontrarnos y entonces nos enamoramos.

Ella me enseñó su mundo, la fotografía, el cine y las historias que nacen alrededor de una boda.

Me gustaba acompañarla, atreviéndome en ocasiones puntuales a grabar algunos planos.
En una boda, Esther enfermó sin poder filmar y tuve que asumir su responsabilidad.

Me di cuenta de que muchas de las habilidades que había adquirido en mi trabajo técnico también me servían detrás de una cámara: la precisión y el pulso firme, el ingenio y la capacidad de resolución ante cualquier imprevisto, y la empatía que había desarrollado tratando con personas cada día.

Decidí formarme en cine para convertirme en cineasta y desde 2021, formo parte de Esther con Hache.